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Misioneros del Verbo DivinoNuestra Misión ante el 2000 |
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Informes Provinciales para el XV Capítulo GeneralContenidosPresentación
Publicaciones SVD
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Presentación
La referencia al Espíritu Santo, el agente principal de la misión, es una motivación que toca muy de cerca el corazón de cada verbita. Y esta vez, de una manera especial, porque también el 2.000 encierra un importante aniversario de nuestra historia: cumpliremos 125 años de trayectoria y servicio misionero en la Iglesia. Al introducir el presente libro que refleja visiblemente esa acción del Espíritu en nuestro servicio misionero durante estos 125 años, oigo la pregunta que con frecuencia se nos hace: "Uds., misioneros del Verbo Divino, )dónde están, qué hacen, qué acentos ponen en sus actividades apostólicas, a partir de cuál espiritualidad las realizan?" La respuesta la dan en este libro los propios superiores provinciales de la Congregación. A cada uno se le pidió que expusiera brevemente el proyecto misional de su provincia en el contexto del país y de la Iglesia local que viven los verbitas. En su conjunto, su respuesta equivale a una ventana abierta de par en par y que permite atisbar aquellos "confines de la tierra" (Hechos 1,8) que desde siempre han motivado los pasos de los misioneros. )Destinatarios de la publicación? En primer lugar, los capitulares del 2.000, y luego todos los miembros de la Congregación y de la familia espiritual de Arnoldo Janssen - especialmente su generación joven, - y los amigos, colaboradores y bienhechores, - varones y mujeres, - sin cuya ayuda no pudimos en el pasado, ni podremos en el futuro, llevar a cabo nuestra misión. Esta constelación de jubileo, aniversario SVD y capítulo me hace recordar a nuestro Fundador Arnoldo Janssen. En 1900 la Congregación cumplió 25 años. Pocas semanas más tarde recibió la aprobación eclesiástica de la Santa Sede. En esa oportunidad, el Beato Arnoldo Janssen invitó a toda la Congregación "a agradecer al Señor por todas las gracias que le ha concedido en los 25 años pasados y por la presente aprobación eclesiástica. De este modo - recalcaba- estamos injertados de un modo más íntimo en el árbol o en la roca de la Iglesia católica. Esperamos que así participaremos ahora con más abundancia del torrente de gracias del Espíritu Santo que manan del Corazón de Jesús, el Corazón que pulsa en la Iglesia católica.." Quisiera hacer mías estas palabras y esta convicción de nuestro Fundador cuando nosotros estamos por cruzar el umbral del 2.000 adentrándonos con renovada confianza en un futuro ignorado. P. Enrique Barlage SVD |