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Contents
▪ Orientaciones...
▪ Guide...
▪ Index
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CONGREGACION PARA LA EDUCACION CATOLICA
ORIENTACIONES
SOBRE LA
FORMACION
DE LOS FUTUROS SACERDOTES
PARA EL USO
DE LOS INSTRUMENTOS
DE LA
COMUNICACION SOCIAL
ROMA, 1986
ÍNDICE
Presentación
INTRODUCCION
A. PRINCIPIOS COMUNES
B. NORMAS PARTICULARES
I.Nivel de
base: formación de los receptores
II. Segundo nivel: formación pastoral
III. Tercer nivel: formación especializada
I. APENDICE
- La formación del clero al uso de los mass media en los Documentos
Oficiales de la Iglesia (1935-1985)
II.
APPENDICE - Indice de temas
I. La
comunicación humana
II. Medios e instrumentos de comunicación e Iglesia
III. Pastoral de los mass media en general
IV. Pastoral de cada mass medium en particular
El decreto conciliar "Inter
mirifica", tratando el complejo fenómeno moderno de los
instrumentos de la comunicación social, ha puesto en evidencia
numerosos problemas de carácter pastoral y formativo. Ellos
interesan a todo el Pueblo de Dios: al clero, al laicado, a las
instituciones de apostolado y educación y, entre éstas, en primer
lugar, a los Seminarios. Las breves indicaciones dadas a este
respecto en el n. 16 de dicho decreto y desarrolladas
sucesivamente en el n. 111 de la instrucción "Communio et
progressio" y en el n. 68 de la "Ratio fundamentalis",
constituyen un importante punto de referencia para los Institutos
de formación sacerdotal (las Facultades teológicas, los Seminarios
y los Estudentados de Religiosos), ofreciéndoles eficaces
estímulos para la actividad didáctica y práctico-pastoral.
Sin embargo, dada la gran
diversidad de situaciones locales, es comprensible que el esfuerzo
formativo y los correspondientes frutos en este campo no sean
iguales en todas partes. Tratándose de un campo relativamente
nuevo, en el cual faltan en algunos casos experiencias específicas
y educadores bien preparados, toda la obra formativa se presenta
en diversos lugares aún difícil, poco sistemática y discontinua.
Se perciben a veces carencias organizativas y técnicas y atrasos
que contrastan con la rápida evolución que se está realizando
actualmente en los sístemas y en las técnicas de comunicación,
abrazando todo el universo cultural, social y espiritual de la
persona humana (cfr. JUAN PABLO II, Mensaje para la XIX Jornada
Mundial de las Comunicaciones Sociales, 15 de Abril 1985).
A fin que la preparación
de los futuros sacerdotes en este campo sea más adecuada y
responda siempre mejor a las graves tareas que les esperan, la
Congregación para la Educación Católica, después de numerosas
consultas con expertos en la materia y, en modo particular, con la
Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales, tiene el
gusto de of recer a los Seminarios las presentes "Orientaciones"
con la esperanza de facilitar en algún modo su responsabilidad
educativa. Independientemente de los posibles desarrollos futuros
y de la variedad de situaciones, a todos los Institutos de
formación sacerdotal se impone hoy con una gran urgencia un común
núcleo de cuestiones fundamentales, acerca de la conducta personal
de los receptores, del uso pastoral de losmass media y de
la formación especializada para tareas particulares. Sobre la base
de la experiencia de estos últimos años, se imparten aquí algunas
indicaciones generales para los tres niveles formativos, dejando a
los Excmos. Obispos y Revmos. Educadores la decisión de servirse
de ellas según las circunstancias concretas y las necesidades
locales.
No hay duda que en el
camino formativo delineado en este Documento se notarán algunos
límites. Pero estamos ciertos que tal como se presenta a un lector
benévolo y atento, se revelará suficientemente estimulante y apto
para imprimir a toda la obra educativa de los Seminarios una
orientación más conforme con las intenciones del Concilio Vaticano
II y las exigencias espirituales de nuestros tiempos. No nos resta,
por tanto, sino formular fervientes votos para que sea acogido con
benevolencia, sea puesto en práctica en todos los Institutos de
formación sacerdotal para un mayor bien de los candidatos al
sacerdocio y de toda la Iglesia.
Roma, de la sede de la
Congregación para la Educación Católica, 19 Marzo 1986, en la
solemnidad de San José.
WILLIAM W. Card. BAUM
Prefecto
+ ANTONIO M.
JAVIERRE ORTAS
Arzobispo tit. de Meta, Secretario
1. La
comunicación humana, don de Dios. Dios, sumo bien, comunica
incesantemente sus dones a los hombres, objeto de su particular
solicitud y amor, antes de comunicarse más plenamente a ellos en
la visión beatífica. Además, para que su imagen en el hombre
reflejara cada vez mejor la perfección divina (cfr. Mt 5,
48), ha querido asociarlo a su propia obra haciéndolo, a su vez,
mensajero y dispensador de los mismos bienes a sus hermanos y a
toda la humanidad. En efecto, el hombre, por exigencia de su
naturaleza, desde los albores de su existencia ha comenzado a
comunicar con sus semejantes sus propios bienes espirituales
1
por medio de signos sensiblemente perceptibles. Luego, con el
tiempo, ha inventado gradualmente medios y vehículos de
comunicación siempre más aptos para superar los límites de espacio
y de tiempo, hasta realizar, con el desarrollo, tecnológico
siempre más rápido, una comunicación mundial e instantánea de toda
la humanidad mediante los instrumentos de comunicación social, que
hoy se están integrando en una tele(infor)matica omnicomprensiva.
2. La
revelación y la comunicación. Este desarrollo providencial de
la comunicación no podía dejar de interesar a la Iglesia sobre
todo en la transmisión de las verdades reveladas: comunicadas por
Dios para ser comunicadas, por medio de la Iglesia, a todos los
hombres. En efecto,Dios"después de haber hablado muchas veces y de
muchos modos por medio de los profetas "al final(..) ha hablado a
nosotros por medio del Hijo" (Heb 1, 1-2)", disponiendo "que
cuanto El había revelado para la salvación de todos los pueblos,
se conservara siempre íntegro y fuera transmitido a todas las
generaciones. Por eso Cristo el Señor (...) ordenó a los Apóstoles
predicar a todos el Evangelio (...). Esto fue fielmente ejecutado,
tanto por los Apóstoles, que con la predicación oral, con los
ejemplos y las instituciones, transmitieron lo que habían recibido
de los labios, de la convivencia y de las obras de Cristo (...),
como por aquellos apóstoles y hombres apostólicos, que (...)
pusieron por escrito el anuncio de la salvación. Luego, para que
el Evangelio se conservara siempre íntegro y vivo en la Iglesia,
los Apóstoles dejaron como sucesores a los Obispos "Transmitiendo
a ellos su propio puesto de magisterio"2
3. De la "comunicación"
a la "comunión". En tiempos más recientes la Iglesia ha
considerado también los instrumentos de comunicación social como
vehículos providenciales para realizar su misión de "predicar
sobre los tejados" (Lc 12, 3), "a todos los pueblos" (Mc
16, 15), "hasta los extremos de la tierra" (Hechos 1, 8),
la Palabra de salvación. Se ha interesado en ellos además para
promover la formación y la tutela integral del hombre y del
cristiano. De hecho, la Iglesia ha acogido dichos instrumentos
como "inventos admirables de estos tiempos que más efectan la vida
intelectual y espiritual del hombre"
3
y como "maravillosos frutos del ingenio y del trabajo humano, don
de Dios, del cual procede todo bien".
4
Consciente, sin embargo, de la ambivalencia cultural y moral de
los mismos, "con vigilante cuidado",5
ella no ha dejado de velar para prevenir todo "uso de ellos
contrario al plan del Creador"
6 y que los
convierta en daño y ruina del hombre.
El Magisterio
postconciliar ha indicado en la "comunión" la meta ideal de toda "comunicación":
tanto interpersonal, como "de masa"; y ha puesto de relieve
analogías y convergencias con dos ejemplares divinos de la
perfecta comunicación-comunión. El primero está en Jesucristo, "Comunicador
perfecto", en el cual el Verbo encarnado "se revistió de la
semejanza de aquellos que después iban a recibir su mensaje,
proclamandolo tanto con palabras como con su vida entera, con
fuerza y constancia, desde dentro, es decir, desde en medio de su
pueblo (...), se acomodaba a su forma y modo de hablar y pensar ya
que lo hacía desde su misma situación y condición (...). En la
institución de la Sagrada Eucaristía, Cristo nos dejó la forma de
comunión más perfecta que puede darse en este mundo (...). Por
último, Cristo nos comunicó su Espíritu Vivificador que es el
principio de todo acercamiento y unidad".7
El otro ejemplar "tiene su origen y modelo supremo en el misterio
de la eterna comunión divina del Padre del Hijo y del Espíritu
Santo que existen en una misma vida divina".8
4. Instrumentos
de la comunicación social y sacerdocio ministerial. El influjo
siempre más vasto y profundo que en estos últimos decenios están
ejerciendo los instrumentos de la comunicación social en casi
todos los aspectos, los sectores y las relaciones de la sociedad,
creando en ella nuevos problemas, ha inducido al Magisterio a
multiplicar las enseñanzas y normas, para tutela y provecho, no
sólo de los fieles y de todo hombre de buena voluntad, sino
también de cuantos en el mundo de hoy, están llamados a ejercer el
sacerdocio ministerial.9
En conformidad con estas orientaciones oficiales de la Iglesia,
también esta Congregación, desde 1970, disponía en laRatio
fundamentalis institutionis sacerdotalis--después de haber
proporcionado indicaciones generales sobre los problemas de los
instrumentos de la comunicación social--que en los Seminarios
fueran formados los futuros sacerdotes para el recto uso de los
mismos, con la triple finalidad: "que puedan valerse por sí mismos
y formar a los fieles en lo referente a estos medios, y
utilizarlos eficazmente en el apostolado"
10;
y el año siguiente, la Instrucción Pastoral Communio et
progressio recalcaba este programa, anotando: "Para que no
estén completamente alejados de las realidades de la vida y asuman
sin preparación la tarea apostólica, los futuros sacerdotes y los
religiosos y religiosas, durante su formación en Seminarios y
Colegios, han de estudiar la influencia de estos medios de
comunicación sobre la sociedad humana y aprender su uso técnico.
Esta preparación es parte de su formación integral".
11
5. La situación
presente. La indicación de laRatio fundamentalis debía
ser, por tanto, considerada por las competentes Conferencias
Episcopales en el momento de preparar la Ratio para las
respectivas naciones, para ser luego especificada y explicitada en
los programas de estudio y en los reglamentos de cada Seminario.
Tratándose de una disposición relativa a un sector educativo del
todo nuevo, su actuación concreta no podía estar libre de
dificultades. Por esta razón, esta Congregación realizó, una
encuesta en todos los Seminarios, Mayores y Menores, para
averiguar si la iniciación y la formación en este campo era de
hecho advertida y actuada y en qué forma. De las respuestas
recibidas resultó que en la mayor parte de los centros de
formación eclesiástica el problema era advertido; sin embargo, o
por errónea individuación del objeto y del ámbito específico de
dicha iniciación y formación, o por falta de distinción entre sus
finalidades y niveles, faltaban aún casi completamente programas
definidos y orgánicos; además, a menudo faltaban personas
preparadas para afrontarlos y desarrollarlos; por último, en
muchos casos, se constató la escasez de subsidios técnicos y de
medios económicos.
6. El presente
Documento. A distancia de años, tales insuficiencias no han
sido eliminadas; por el contrario, se acentúan ulteriores retardos
respecto a los desarrollos que entre tanto ha experimentado la
comunicación humana. Por tanto, esta Congregación, mientras
celebra cuanto de válido se ha ido actuando en los diversos
Seminarios e institutos de enseñanza dependientes de la autoridad
eclesiástica, con el presente Documento --consultada la Pontificia
Comisión para las Comunicaciones Sociales-- se propone ofrecer
algunos consejos, propuestas y directivas de carácter más bien
general, considerada la fluidez de la materia y la diversidad de
situaciones locales,12
para plantear recta y prontamente, y actuar eficazmente, cuanto el
Magisterio y la citadaRatio fundamentalis han dispuesto y
sugerido.
El Documento se dirige en
primer lugar a las Conferencias Episcopales y a los Excmos.
Obispos de las Diócesis de los territorios de derecho común; y
también a los Superiores y Profesores de los Seminarios. Por tanto,
sujetos de la específica iniciación y formación de que trata este
Documento, se consideran ante todo los alumnos de Seminarios
Mayores y Menores de dichos territorios; pero ciertamente podrá
ofrecer útiles servicios también a los Seminarios e institutos de
formación sacerdotal que no dependen de la Congregación para la
Educación Católica.
7. El objeto.
El objeto propio y directo de la iniciación y educación específica,
al cual el Documento se refiere, son en primer lugar, aquellos
medios actuales de comunicación que --a menudo calificados comomass
media,l3 techniques de diffusion, comunicaciones de
masa, audiovisuels... y con otros términos más o menos
inadecuados--el decreto conciliar Inter mirifica, secundado
después por el nuevo Código de Derecho Canónico,
14
ha calificado más propiamente como "instrumentos de la
comunicación social": "la prensa, el cine, la radio, la televisión
y los otros instrumentos de las mismas características" (n.
1). En efecto, ellos se distinguen por su relevante tecnicidad,
y también por su propia y altísima capacidad de comunicación,
que es factor primario del fenómeno actual de la socialización.15
Son también objeto de este Documento los problemas socio-culturales
y morales-pastorales estrechamente relacionados con tales
instrumentos, especialmente los que entran, por un lado, en la
comunicación humana más general y, por otro lado, en la
tecnología, hoy sobre todo, microelectrónica.16
Sin embargo, junto a este objeto propio y directo de las presentes
Orientaciones, las necesidades pastorales requieren que nos
interesemos ocasionalmente también en el estudio y en la práctica
de otros medios e instrumentos de expresión y de comunicación,
tales como el teatro, las artes figurativas y otros, aunque estén
fuera del marco antes trazado.
8. Criterios
redaccionales. Este Documento se abstiene a propósito de
tratar cuestiones técnicas y teorías sobre losmass media y
sobre los fenómenos socio-culturales relacionados con ellos; sobre
los cuales, además, los expertos a menudo discrepan. Habiendo
reunido en Apéndice (n. I) los documentos más
significativos, tampoco trata detenidamente cuanto el Magisterio
en cinco decenios ha enseñado y dispuesto al respecto. Por último,
en otro Apéndice (n. II), ejemplifica los temas y
argumentos particulares que se tratarían eventualmente en los tres
diversos niveles de la iniciación y educación.
9. Tres niveles.
Conviene distinguir y desarrollar la iniciación y la formación
según tres grados o niveles:
El primero, "de base", se
refiere a la adecuada y específica formación de los receptores, es
decir, a todos los lectores, espectadores y auditores de los
mass media;17
ha de impartirse, por tanto, a todos los alumnos de Seminario
indistintamente en cuanto todos están incluidos entre los
receptores. El segundo, "pastoral", se refiere a la futura
actividad sacerdotal, sea para poder formar a su vez a los fieles
al recto uso de los mass media, sea para poder los mismos
sacerdotes hacer un válido uso de ellos en el apostolado; ha de
impartirse, por tanto, a todos los futuros sacerdotes.
El tercer nivel "de
especialización", se refiere a "cuantos ya operan los mass
media o que, mostrando especial inclinación, deben ser
preparados más específicamente a su uso"18,
como asimismo a cuantos se encaminan a la enseñanza y formación
sobre los mass media en los dos primeros niveles.
10. Ambito
propio. En cada grado y nivel conviene precisar y distinguir
el ámbito propio de la iniciación y formación, diferenciando las
cuestiones propias de los instrumentos de la comunicación de
aquellas que no se refieren directamente al objeto específico de
estas Orientaciones. A este fin se aconseja:
- procurar --en
la medida que lo consientan las respectivas expresiones
linguísticas--hacer uso correcto de los términos, teniendo
presentes las diversas acepciones en que las diferentes
terminologías son usadas corrientemente por los diversos autores y
en las diversas escuelas. Esto valga especialmente respecto a la
acepción jurídica que la terminología conciliar ha asumido también
en el nuevo Código de Derecho Canónico;
- en particular
considerar y tratar como "instrumentos de la comunicación social"
solamente la prensa diaria o periódica de información, el cine, la
radio, la televisión y otros que tengan las mismas características
tecnológico-comunicativas;19 distinguiéndolos, tanto de otros medios de expresión que, aunque
relevantes sean menos especificos (por ejemplo, el teatro), como
de técnicas similares (por ejemplo, la edición de libros) o
complementarios a los "instrumentos" propiamente tales, como los
discos, las cassettes, las diapositivas, los groupmedia, los
multimedia, los minimedia... (de los cuales en el n. 7);
- teniendo en
cuenta la evolución tecno-sociológica global acelerada hacia la
tecnocrónica y la telemática, de la cual los mass media
son, al mismo tiempo, objeto, agentes y espejo, es necesario
tratar no exclusivamente de uno u otro de ellos (sólo del cine,
sólo de la televisión...), ignorando los otros (por ejemplo, la
prensa); ni conviene tratar solamente cierto aspecto peculiar de
algunos de ellos (por ejemplo, solamente de la cultura y
civilización "de la imagen"); sino también y sobre todo de su
conjunto y de todos sus aspectos y problemas más recurrentes entre
los autores más conocidos: como son el "diálogo del mundo", la "aldea
cósmica", el "hombre unidimensional", el a hombre
computador-informatizado" ...
- por último,
entre éstos y otros macrofenómenos socio-culturales, es necesario
dar mayor espacio a los de la información, de la propaganda y
publicidad, de la así llamada "opinión pública", del uso del
tiempo libre..., en cuanto específicamente vinculados con los
mismos instrumentos.
11. Formación
integral. Se deberá procurar, sobre todo en los dos primeros
grados o niveles--de base y pastoral--, una iniciación y formación
de los alumnos a los mass media lo más integral posible,
teniendo bien claros sus fines y contenidos, y dando la debida
atención también a una apropiada praxis didáctica. Por tanto:
- haya interés en
todo caso en la formación y en la tutela de personalidades
plenamente humanas en los receptores, abriéndolos a aquellos
valores psico-sociológicos y ético-culturales que los mass
media comprometen vastamente, pudiendo éstos ayudar tanto a su
favorable crecimiento, como a su lamentable degradación; y haya
interés también por la maduración cristiana de los receptores para
que, con el uso responsable de los mass media, sepan
después vivir toda su vida sacerdotal de modo enriquecedor y
fecundo;
- se cuide, luego,
que la enseñanza teórica esté acompañada por una cierta
experiencia práctica y un adecuado uso de los instrumentos mismos,
sea para dar a conocer a los alumnos, con progresiva madurez, las
constantes culturales y políticas, religiosas y morales de las
producciones y programaciones en curso, sea para poder evaluar las
técnicas modernas con realismo y sentido crítico. De aquí la
conveniencia de que los Seminarios e institutos de instrucción
estén dotados de un adecuado instrumental práctico.
12. Seguridad
doctrinal. Es necesario que la iniciación y la formación
partan y se desarrollen en un contexto doctrinalmente cualificado
y seguro, excluidas en los profesores toda superficialidad e
improvisación (cfr. I Apéndice, n. 35). Es necesario, por
tanto:
- que los
encargados de la iniciación y de la formación de primer grado o
"de base", no sean simples practicantes o técnicos de algún mass
medium; sino que, por muy especializados y competentes que sean en
ellos, estén también provistos de un suficiente conocimiento del
conjunto de los problemas culturales y técnicos, profanos y
religiosos, preferiblemente adquirido frecuentando un curso de
segundo nivel o "pastoral";
- que
especialmente los encargados de estos cursos de segundo nivel
estén informados sobre cuanto los estudiosos más acreditados han
investigado, formulado y publicado en torno a los mass media
en los diversos ámbitos culturales. Pero, en el acto de
participarlo a los alumnos, distingan bien lo cierto y demostrado
de lo hipotético y opinable, lo definitivo de lo transitorio, lo
circunscrito de lo general, los hechos de sus interpretaciones
ideológicas: esto vale especialmente cuando se derivan normas de
comportamiento moral o de praxis pastoral de teorías y propuestas
particulares;
- que todos se
familiaricen, acojan confiadamente y propongan con objetividad el
copioso Magisterio de la Iglesia sobre el tema; la selección del
Magisterio que damos en Apéndice, ya ofrece suficiente
materia de estudio y reflexión. Entre los principales documentos
que un profesor católico de mass media debería tener
constantemente presentes se cuentan: la encíclica de Pío XI sobre
el cine Vigilanti cura (1936); los dos Discursos sobre el
film ideal (1955) y la encíclica Miranda prorsus (1957) de
Pío XII; la carta de la Secretaría de Estado a la Semaine
Sociale de Nancy (1955); el decreto conciliar Inter
mirifica (1963); la instrucción pastoral Communio et
progressio (1971); los Cánones que en el nuevo Código de
Derecho Canónico (1983) tratan de los instrumentos de la
comunicación social, como asimismo los Mensajes que los Sumos
Pontífices han enviado para las celebraciones de las Jornadas
mundiales de los instrumentos de la comunicación social.
13. Subsidios
necesarios. A este fin la Congregación hace votos para que en
las diversas áreas linguísticas y culturales, sean preparados y
divulgados con solicitud, para los dos primeros niveles de
iniciación y educación, adecuados manuales de estudio, colecciones
de documentos del magisterio, subsidios didácticos y bibliografías
orientativas razonadas sobre cuanto en el mundo se va publicando
sobre el tema.
B)
NORMAS PARTICULARES
I -
NIVEL DE BASE: FORMACION DE LOS RECEPTORES
14. Finalidad.
La primera iniciación y formación "de base" debe tender a iluminar
a los alumnos, a afinarles el sentido crítico y a formarles la
conciencia de modo que sean liberados de fáciles sugestiones y
manipulaciones que los mass media pueden provocar, sobre
todo, si es en daño de la verdad y de la moral. En particular, se
trata de adiestrarlos con una segura formación doctrinal y
ascética, para que "por personal y libre opción (...) ellos
favorezcan en la comunicación lo que sobresale en virtud, ciencia
y arte; y eviten, en cambio, todo lo que pueda ser causa u ocasión
de daño espiritual para ellos, o pueda poner a otros en peligro
por el mal ejemplo, u obstaculice las comunicaciones buenas y
promueva las malas".20
15.
Competencias y suplencias. A la iniciación y formación de base
de los receptores deberían proveer, oportunamente
21
y conjuntamente, la familia,22 la catequesis
23
y la escuela, en particular la escuela católica --primaria, media
y superior--24
esta última, tratando de los mass media, sea ocasionalmente
en el ámbito de las materias de enseñanza ordinaria, sea--al menos
en la escuela media y superior--en cursos propios. Pero, en la
hipótesis que, entrando en el Seminario, se mostraran los alumnos
carentes de esta formación, conviene que e] mismo Seminario la
supla. En todo caso, procédase no sólo con intervenciones
ocasionales, en relación al aprovechamiento de los mass media
en el ritmo mismo de la vida del Seminario, sino también con
iniciativas extraescolares: cursos, conferencias, forum,
ejercitaciones,25 exhortaciones... aptas para proporcionar principios y normas que
sean útiles:
- para una selección
autónoma informada, cuantitativa y cualitativa, de los programas
por parte de los alumnos;
- para un comportamiento
responsable, provechoso durante el goce de los mismos;
- para un oportuno
adiestramiento de los alumnos con el fin de poder dar--según sus
respectivos niveles de estudio y su progresiva maduración humana--
juicios críticos motivados sobre los mensajes y sobre los
valores--culturales y religiosos, explícitos o
implícitos--propuestos o sistemáticamente ignorados por los
programas.
16. Aspecto
cultural. Se debe atender al aspecto técnico específico
de cada uno de los instrumentos; esto es necesario para la
indispensable correcta "lectura" y comprensión objetiva de sus
comunicaciones. Préstese mucha atención también a las
estructuras económicas, políticas o ideológicas que, en las
respectivas áreas nacionales y culturales, condicionan, en la
cualidad y en la cantidad, sus mensajes, en los niveles de
producción, de distribución y de consumo
26
Ténganse presentes, además, --en relación a los niveles escolares
de los alumnos--los aspectos culturales y estéticos, en
conexión con las otras disciplinas y con otros vehículos y formas
de expresión y de comunicación--tales como la historia, la
filosofía, la literatura, la dramaturgia, las artes figurativas,
la música ...--, de manera que concuerde con ellas aquella "escuela
paralela", y a menudo contrapuesta, que son los mass media.
Sobre todo, tal formación cultural y estética--formando y afinando
el buen gusto de los alumnos--los llevará a rechazar y a superar
fácilmente programaciones con contenidos y sugestiones
culturalmente decadentes y moralmente contraproducentes.27
Es oportuno notar, a este propósito, el inestimable valor de una
sólida formación filosófica de los alumnos.
17. Aspecto
religioso-moral. El aspecto religioso y moral es de
fundamental importancia para la formación de los futuros
sacerdotes a una libertad interior personal, radicada en profundas
convicciones, que es necesaria también para aquel testimonio del
buen ejemplo con el cual ellos deberán conferir eficacia a su obra
de maestros y guías. En este trabajo:
- evítese
degradar la moral de los mass media a mero moralismo, o
reducirla toda, o casi toda, a la esfera de lo erótico sexual,
permaneciendo, sin embargo, atentos a la luz particular en la cual
este aspecto se coloca para cuantos se preparan a vivir el
celibato consagrado;
- prográmese
preferentemente el uso y empleo positivo de los mass media:
prefiriendo lo que sea válido y "edifique", respecto a lo negativo,
es decir, evitando cuanto se presuma nocivo y peligroso;
- en el bien como
en el mal, hágase ver no sólo lo que afecte la conciencia
individualmente, sino también la relevancia social de las propias
opciones y de los mensajes que de ellas derivan. Valdrá para esto
también la atención que han de prestar los alumnos a los "juicios
morales" eventualmente dados por las competentes autoridades.28
18. Exposición
a los mass media Para que los alumnos prueben en la práctica
cuanto van aprendiendo en doctrina y para que se adiestren a dar
"el testimonio de una personalidad humanamente realizada y madura,
que sepa entrar en relación con los demás sin prevenciones
injustificadas ni ingenuas imprudencias, sino con apertura cordial
y sereno equilibrio"29
_excluida una actitud meramente defensiva que conduce a una total
cerrazón frente a los mass media--, convendrá habituarlos
con una cierta amplitud, individualmente y en grupos homogéneos, a
la información realista que los instrumentos de la comunicación
ofrecen del mundo y de sus dramas y problemas;
- teniendo en
cuenta los diversos niveles de edad y de desarrollo cultural y
moral de los alumnos;
- educándolos al
uso de los mass media no exclusivamente en función del
entretenimiento, sino sobre todo, de la información y de la
formación, para un crecimiento armónico cultural y social. Para
esto adiéstrense--mediante forum y otros ejercicios
análogos--a introducir, analizar, discutir y juzgar críticamente
espectáculos y mensajes, especialmente los de destacado o
controvertido relieve cultural, social y éticoreligioso;
- recordando las
normas de prudencia y ascesis constantemente recomendadas por los
Sumos Pontífices, por el Vaticano II y por el Códico de Derecho
Canónico para cuantos se preparan a la vida consagrada.30
19. Equilibrio
necesario. No faltarán situaciones en que será necesario
remediar exageraciones y descompensaciones. En tales casos,
intégrese la iniciación y la formación de base en una equilibrada
disciplina, individual y comunitaria, apta para compensar los
desequilibrios, culturales y espirituales, relacionados con el uso
prolongado y no balanceado de los mass media; sea a causa
de sus "contenidos", cuando, como ocurre a veces, son decadentes;
sea a causa de su modo propio de expresar, cuando "el medio" acaba
siendo él mismo "el mensaje". Cuanto más se perciban estos
inconvenientes, tanto más, contra toda prevalencia de lo
superficial, dispersivo y alienante, deben ser guiados los alumnos
a amar y practicar la lectura, el estudio, el silencio y la
meditación. Sean adiestrados además, a practicar el diálogo
comunitario y la oración, asegurando las necesarias condiciones
internas y externas para ello. Esto sirve contra el aislamiento y
la incomunicabilidad causados por la comunicación unidireccional
de los mass media, y para hacer revivir los valores
auténticos y absolutos propios de la profesión cristiana y del
ministerio sacerdotal--particularmente los de la obediencia y de
la pobreza evangélicas 31
_ que la visión materialista y consumista de la existencia humana
ofrecida por los instrumentos de la comunicación muy a menudo
rechaza o ignora.
II -
SEGUNDO NIVEL: FORMACION PASTORAL
20. Las tres
finalidades. El segundo nivel, de formación específicamente
pastoral, que se impartirá, por tanto, durante los cursos
filosófico y teológico indistintamente a todos los que se preparan
al ministerio sacerdotal, debe proponerse tres finalidades:
- adiestrar a los
interesados al uso correcto de los instrumentos de la comunicación
social y, en general, de toda técnica de expresión y de
comunicación, en las actividades pastorales, cuando las
circunstancias lo consientan.32
- formarlos, en
este campo, como maestros y guías de los demás (receptores en
general, educadores y cuantos operan los mass media) con la
enseñanza, la catequesis, la predicación, etc., y como asesores,
confesores, directores espirituales;
- sobre todo,
sensibilizarlos y prepararlos a una necesaria continua adecuación
de su futura actividad pastoral, incluida la de inculturación de
la fe y de la vida cristiana en las diversas Iglesias particulares33
a un mundo psicológica y socialmente condicionado por los mass
media 34
y por la tele(infor)mática.35
21.
Adiestramiento práctico. La insustituible función del
ministerio de la palabra en el apostolado sacerdotal, exige la
necesaria formación teórica y práctica, del futuro sacerdote en el
arte del decir. Para alcanzar la primera de estas finalidades, es
decir, la formación teórica al uso pastoral de los mass media,
convendrá, antes que nada, instruir a los alumnos sobre las
modalidades expresivo-comunicativas (los así llamados "lenguajes")
propias de cada instrumento, en relación a los "mensajes" que se
intenta comunicar, y a las características receptivas de las
diversas "audiencias". Esto se podrá hacer mediante lecciones
metódicas, profundizadas con ánalisis críticos-comparados de
publicaciones y de programas-tipo, actuales o de repertorio.
Además, será preciso ejercitarlos, posiblemente con la
colaboración de expertos externos, en el recto uso de los mismos
instrumentos: en la dicción y en el comportamiento delante de los
micrófonos, de las cinecámaras o de las telecámaras, especialmente
en las acciones litúrgicas. Serviran a este fin también las
elaboraciones y luego las discusiones en grupo, de entrevistas, de
servicios periodísticos, de shorts publicitarios y de programas de
radio y televisivos. Pueden referirse a periódicos internos al
Seminario, y en circuito cerrado, a los servicios externos, por
ejemplo: en las parroquias, en las escuelas y en la prensa local,
religiosa y laica. En particular se han de alentar y, si es
necesario y posible, ayudar las publicaciones del Seminario como
preciosos vehículos para estimular y ejercitar la creatividad de
los alumnos.
22. Subsidios
didáctico-pastorales. En este adiestramiento práctico al uso
pastoral de losmass media, se debe dedicar una conveniente
atención también a los diversos otros medios y técnicas de
expresión y de comunicación, que pueden presentarse como similares
o subsidiarios. Entre éstos tiene preeminencia el teatro. Se
recomienda preocuparse de él para adiestrar a los futuros
sacerdotes a entenderlo y evaluarlo bien cuando, como sucede muy a
menudo, es programado por los mass media36
y también porque la producción y la interpretación personal de los
textos teatrales contribuyen a afinar las capacidades
comunicativas de los alumnos ante el público, y a prepararlos al
trabajo de grupo. Vienen luego, los discos, las audio y
video-cassettes, las diapositivas y las filminas, los diversos
group media, multimedia y minimedia, y los audiovisuales en
general, que por su módico costo y facilidad de uso pueden ofrecer
particulares ventajas didáctico-pastorales, especialmente en la
catequesis y en la animación de grupo.
23. " El hombre
total". Para conseguir las otras dos finalidades de esta
formación pastoral convendrá no ignorar, al menos en sus puntos
esenciales, las diversas temáticas socio-culturales: tecnología,
telemática, antropología cultural, sociología, economía,
semiología y linguística, psicología y pedagogía, etc., en cuanto
relacionadas con la comunicación humana actuada con los mass
media y con las tecnologías más recientes. En las mismas
temáticas, se encuadrará la temática propiamente religiosa y
moral-pastoral de los instrumentos de la comunicación social. En
efecto, conviene tener presente el "hombre total", que los mismos
instrumentos impactan bajo el aspecto individual y social, primero
como hombre, después como creyente y cristiano; cuya plena tutela
y promoción, especialmente hoy, la Iglesia asume como tarea de la
propia cura pastoral 37
A esta cura pastoral es necesario que el sacerdote se adapte,
tanto en la didáctica, para hacer comprensible a los hombres de
hoy el mensaje de la salvación, como en la pedagogía, para hacerlo
operante.
24. Aptitudes
comunicativas. Esta formación pastoral, teórica y práctica, al
uso de los instrumentos de la comunicación social será ciertamente
facilitada si en el Seminario se integra en un clima de
comunicación de los alumnos entre sí y con los propios profesores.
A tal fin es necesario cuanto sigue:
- educar a los alumnos al
silencio interior, necesario tanto a la vida espiritual como a la
intelectual, para evitar el bullicio dispersivo de la actual
comunicación de losmass media;
- entrenar a los alumnos
en el frecuente diálogo interpersonal y del grupo, velando por la
propiedad del lenguaje, la claridad de la exposición y la eficacia
de la argumentación, para integrar las comunicaciones
prevalentemente unidireccionales y por imágenes de losmass
media;
- que los docentes, por
su parte, tratando de losmass media y de las demás materias,
procuren sin perjuicio del rigor científico la máxima
comunicabilidad, eventualmente actualizando el propio lenguaje;38
- que todos
indistintamente, en unión de voluntades y de corazones, tiendan a
"aquella comunión que según la fe cristiana constituye el fin
primario y último de toda comunicación"39
25. Subsidios y
fuentes. Para facilitar el trabajo a los alumnos, será útil el
conocimiento directo de los autores y de los estudios más
acreditados, proveyéndolos de textos y de revistas, y guiándolos
en la discusión crítica de las tesis y de las propuestas avanzadas
por los mismos, sobre todo si son susceptibles de relevantes
aplicaciones en el comportamiento ético-moral de los fieles, y de
los hombres en general, y en la práctica pastoral. Recúrrase,
además, a la ayuda especializada de personas externas y facilítese
a los alumnos, por ejemplo, en la "Jornada Mundial" anual,
oportunamente preparada y celebrada por ellos
40
frecuentes encuentros con los que operan en los Organismos
eclesiásticos de los mass media: diocesanos, nacionales y
también internacionales--tales como la UCIP para la prensa, la
OCIC para el cine y la UNDA para la radio-televisión--, y con sus
operadores en sus ambientes profesionales.
26. Cursos y
exámenes. Se aconseja que al menos una parte de esta formación
específica pastoral sea ofrecida también aprovechando ocasiónes,
tratando las cuestiones a medida que lo consientan las materias
humanístico-sociológicas y filosófico-teológicas. Sin embargo, la
disciplina no sea considerada como auxiliar u opcional, sino que,
durante el curso filosófico-teológico, se integren en cursos
orgánicos lecciones y ejercitaciones con examen final.
III -
TERCER NIVEL: FORMACION ESPECIALIZADA
27. Los
destinatarios. Conviene que "cuantos ya utilizan, o se
preparan para utilizar los instrumentos" de la comunicación
social, y que "muestren especiales inclinaciones", no se contenten
con la formación pastoral impartida a todos los seminaristas, sino
que procuren adquirir, "oportunamente, una más especializada"41
Por su parte, los superiores estén atentos a descubrir estos
jóvenes y ayúdenles a adquirirla. Son invitados a procurar tal
formación, más bien prácticoprofesional, no sólo los que se
preparan al periodismo activo, y a trabajar en el cine, en la
radio y en la televisión, sino también, al menos en un cierto
grado, los que se preparan a la enseñanza de esta disciplina, o a
la dirección y colaboración en las oficinas, diocesanas y
nacionales, de los instrumentos de la comunicación social.
28. Sedes.
En diversas áreas linguísticas sirven laudablemente, de manera más
o menos completa, también iniciativas e instituciones de la
Iglesia o de fieles particulares. Pero, donde estas iniciativas
faltasen, o, por carencia o insuficiencia de equipamiento y de
expertos, no resultase eficiente, convendrá que también los
alumnos de los Seminarios, o los sacerdotes ya comprometidos en el
ministerio sacerdotal, con sentido de prudencia, recurran a otras
instituciones públicas aptas42 procurándose
personalmente una correcta deontología profesional.
*** Esta Congregación
confía en que un clero así formado podrá eficazmente ayudar a "todos
los hombres de buena voluntad (...) a usar los instrumentos de la
comunicación social únicamente en beneficio de la humanidad, cuyo
porvenir depende cada día más de su recto uso"; en un tiempo,
además en que "el Pueblo de Dios, fijos en el mañana los ojos
confiados y atentos, vislumbra lo que a manos llenas le promete la
recién nacida era espacial"
43 telemática.
LA FORMACION DEL CLERO AL
USO DE LOS MASS MEDIA
EN LOS DOCUMENTOS
OFICIALES DE LA IGLESIA
(selección en
orden cronológico)
1. PIO XI, Carta encíclica Ad catholici sacerdotii (20 Dic. 1935:
A.A.S. 28 [1936], 5), sobre la actualización cultural del
clero:
"(...) el sacerdote,
aun engolfado ya en las ocupaciones de su santo ministerio y
con la mira puesta en él, prosiga en el estudio serio y
profundo de las materias teológicas, acrecentando de día en
día la suficiente provisión de ciencia, hecha en el seminario,
con nuevos tesoros de erudición sagrada que lo habiliten más y
más para la predicación y para la dirección de las almas
(...). "Por el decoro del ministerio que desempeña, y para
granjearse, como es conveniente, la confianza y la estima del
pueblo, que tanto sirven para el mayor rendimiento de su labor
pastoral, debe, además poseer aquel caudal de conocimientos,
no precisamente sagrados, que es patrimonio común de las
personas cultas de la época (...). Los clérigos no se deben
contentar con lo que tal vez bastaba en otros tiempos; mas han
de estar en condiciones de adquirir, mejor dicho, deben de
hecho tener una cultura general más extensa y más completa,
correspondiente al nivel más elevado y a la mayor amplitud que,
hablando en general, ha alcanzado la cultura moderna comparada
con la de los siglos pasados".
2. PONTIFICIA
COMISION PARA LA CINEMATOGRAFIA, Carta del Presi dente Mons.
Martin O'Connor al Episcopado Italiano ( 1 Junio 1953) sobre
las salas de cine parroquiales.
"4 - (...) Muchos
sacerdotes en cura de almas, preocupados por defender la grey
confiada a ellos y convencidos de que deben oponer al cine
inmoral espectáculos sanos y educativos, han soportado grandes
sacrificios para abrir en la parroquia o en el oratorio una
sala de cine, a la cual el pueblo, y sobre todo la juventud,
pueda acceder sin peligros.
5 - Estas iniciativas
confirman la dedicación con que el episcopado y el clero
siguen el preocupante problema del cine, que se ha constituido
en una exigencia para la gran parte de las poblaciones, no
sólo de las ciudades, sino también de los centros rurales
menores.
20 - (...) La
comisión diocesana se preocupe de orientar a la pública
opinión y de influir con todos los medios para crear una
conciencia cristiana en los espectadores que llenan las salas
públicas. A este fin se han constituido en muchas ciudades
círculos de estudio, o "cineforum". Para su actividad, éstos
deberán inspirarse en los principios de la moral cristiana y
en las normas emanadas de la autoridad eclesiástica, tanto en
la selección de los film a programar como en la impostación de
la discusión.
25 - Se prepare con
solicitud la "Jornada del cine católico" en la cual los
sacerdotes ilustrarán a los fieles sus deberes en este campo".
3. PIO XII,
Exhortación I rapidi progressi, al Episcopado italiano,
sobre la televisión (1 Enero 1954: A.A.S. 46 [1954], 18).
"24 - (...) es más
que nunca necesario y urgente formar en los fieles una
conciencia recta de los deberes cristianos respecto al uso de
la televisión: es decir, una conciencia que sepa advertir los
eventuales peligros y se atenga a los juicios de la autoridad
eclesiástica sobre la moralidad de las representaciones
teletransmitidas (...). Por eso, Nosotros no podremos elogiar
suficientemente a todos aquellos que, según sus posibilidades,
como verdaderos apóstoles del bien, os ayudarán en esta
benéfica obra".
4. PIO XII, en
la encíclica Sacra virginitas (25 Marzo 1954: A.A.S. 46
[1954], 161), en la tercera parte trata del cine, relevando
que la castidad perfecta es una virtud difícil, denunciando
los peligros que a ella se oponen e indicando los medios para
conservarla:
"54 - (...) Algunos
piensan que todos los cristianos, y principalmente los
ministros sagrados, no deben ser segregados del mundo, como en
tiempos pasados, sino que deben estar presentes en el mundo, y
por tanto tienen que afrontar al riesgo y poner a prueba su
castidad, para que se manifieste si son o no capaces de
resistir: véanlo todo los jóvenes clérigos, para que se
acostumbren a contemplar todo con ánimo sereno y se inmunicen
contra cualquier género de turbaciones. Les conceden
fácilmente que puedan sin sonrojo mirar todo lo que a sus ojos
se ofrece, frecuentar espectáculos cinematográficos, aun los
prohibidos por la censura eclesiástica, hojear cualquier
revista, aun obscena (...). Y esto lo permiten con el pretexto
que hoy día son muchos los que se sacian de tales espectáculos
y lecturas, y es necesario entender su manera de pensar y
sentir para poderles ayudar. Es fácil ver lo falso y
desastroso de este modo de educar al clero y prepararlo a
conseguir la santidad propia de su misión".
5. S. S.
CONGREGACION DEL CONCILIO, Carta del Prefecto Card. Pietro
Ciriaci (16 Junio 1956), al Congreso de Anversa (1-2 Agosto
1956) sobre el tema "Catechesi per il nostro tempo":
"2 - (...) ¨Quién no
ve, en un mundo que cambia y cuya fisonomía ha sido
trastornada por las técnicas modernas (...), la urgencia e
importancia de reconsiderar los problemáticos datos esenciales
de la enseñanza religiosa, de extraer de ellos los elementos
irrenunciables, de adaptar los métodos a las necesidades
presentes, a las carencias de las clases y de los países
subdesarrollados a las condiciones psicológicas del hombre de
hoy?".
6. PIO XII, Discurso sobre la actualización y el magisterio de la Iglesia
(14 Sept. 1956: A.A.S. 48 [1956], 707):
"25 - (...) El
sacerdote en cura de almas puede y debe saber lo que afirman
las ciencias modernas, el arte y la técnica modernos, en
cuanto se refieren al fin y a la vida religiosa y moral del
hombre: lo que es religiosamente admisible, lo que es
inadmisible, lo que es indiferente (...) Hay una semejante (y
hoy aun mayor) necesidad de "agiornamento pastoral"--queremos
decir: adaptación--a la predicación de la Iglesia (al vivum
Magisterium ecclesiasticum), como también un "agiornamento
pastoral" a las ciencias modernas; es más, debemos decir que
hay en el momento presente una más grande necesidad de la "orientación"
de las mismas ciencias modernas (en cuanto ellas tocan los
campos religiosos y morales) al magisterio de la Iglesia (
...)".
7. PIO XII, en
la Carta encíclica Miranda prorsus (8 Sept. 1957: A.A.S.
49 [1957], 765), relevaba en primer lugar la indispensable
preparación de los radio y teleespectadores en general (nn.
58-59; 61-62), y luego, la específica del clero, respecto a la
radio y la televisión (nn. 127-128 Y 147), y respecto a todos
los mass media (nn. 153 Y 154).
"58 - (...) El cine,
la radio y la televisión ofrecen nuevas posibilidades de
expresión artística, y por esto un específico género de
espectáculo, destinado no ya a un grupo escogido de
espectadores, mas a millones de hombres, diversos en edad,
ambiente y cultura.
59 - Para que el
espectáculo en tales condiciones pueda cumplir su función, es
necesario un esfuerzo educativo que prepare al espectador a
comprender el lenguaje propio de cada una de estas técnicas, y
a formarse una conciencia recta que permita juzgar con madurez
los varios elementos ofrecidos por la pantalla y por el
altavoz, para que no tenga que sufrir pasivamente su influjo,
como sucede con frecuencia.
61 - (...) Son hoy
numerosas las iniciativas que tienden a preparar tanto a los
adultos cuanto a la juventud para que valoren mejor los lados
positivos y negativos del espectáculo (...).
62 - Dichas
iniciativas (...) merecen no solamente Nuestra aprobación,
sino también Nuestro más entusiasta aliento para que sean
introducidas y fomentadas en las escuelas y en las
universidades, en las asociaciones católicas y en las
parroquias.
127 - Por cuanto la
digna presentación de las funciones litúrgicas por medio de la
radio, como también, de las verdades de la fe y las
informaciones sobre la vida de la Iglesia exigen (...) talento
y comprensión especial, es indispensable preparar
cuidadosamente a los sacerdotes (...) destinados a tan
importante actividad.
128 - A tal fin (...)
organícense oportunamente cursos adecuados de adestramiento
que permitan a los candidatos (...) adquirir la habilidad
profesional necesaria para asegurar a las transmisiones
religiosas un nivel artístico y técnico elevado.
147 - Invitamos (...)
en primer lugar al clero y a las Ordenes y Congregaciones
religiosas, a darse cuenta de esta nueva técnica y a prestar
su colaboración para que se pongan al alcance de la televisión
las riquezas espirituales del pasado y las que puedan
brindarle todo progreso auténtico.
153 - No podemos
concluir estas enseñanzas Nuestras, sin que recordemos cuanta
importancia ha de tener (como en todos los campos del
apostolado) la intervención del sacerdote en la actividad que
la Iglesia debe desplegar para favorecer y utilizar las
técnicas de la difusión.
154 - El sacerdote
debe conocer los problemas que el cine, la radio y la
televisión plantean a las almas. "El sacerdote que tiene cura
de almas --decíamos a los que tomaron parte en la semana de
adaptación pastoral en Italia (Discurso del 14 Sept. 1956:
A.A.S. 48 [1956], 707)--puede y debe saber lo que afirman la
ciencia, el arte y la técnica moderna, por la relación que
éstas tienen con la finalidad de la vida religiosa que, según
el prudente juicio de la Autoridad Eclesiástica, lo requieran
la naturaleza de su sagrado ministerio y la necesidad de
llegar a un mayor número de almas. Debe, finalmente, cuando de
ellas se sirve para uso personal, dar ejemplo a todos los
fieles de prudencia, de moderación y de sentido de
responsabilidad".
8. JUAN XXIII,
Discurso al clero romano promulgando el Primer Sínodo Romano
(24 NOV. 1960: A.A.S. 52 [1960], 967), sobre la mortificación
del sacerdote:
"34 -Ecce nos
reliquimus omnia et secuti sumus te. En este omnia
que hemos dejado por Cristo, está incluida también la
participación de toda lectura y de toda visión de periódico,
de revista y de libro, de diversión, que en cualquier modo
contradiga a la verdad y al espíritu de Cristo, a la enseñanza
de la Santa Iglesia, a las prescripciones e invitaciones de
nuestro Sínodo bendito".
9. PRIMER
SINODO ROMANO (29 Junio 1960: Primo Sinodo Romano, Tip.
Vaticana, 1961), a propósito de los espectáculos en general,
disponía:
"704, § 2 - Es bueno
que el clero (...) sea instruido acerca de los espectáculos y
a los relativos deberes de apostolado, teniendo presentes las
enseñanzas de los Sumos Pontífices".
A propósito del cine
dependiente de la autoridad eclesiástica:
"693, §1 - Las salas
de proyección aprobadas por la autoridad eclesiástica tienen
la finalidad de proteger a los fieles, y especialmente a los
jóvenes, de los daños de las malas películas y de utilizar las
buenas para fines educativos".
§2 - Es absolutamente
necesario y justo que los dirigentes de dichas salas se
inspiren en finalidades de apostolado, adoptando severos
criterios en la selección de los programas y teniendo siempre
presentes las particulares exigencias de una sala católica,
aprobada por la autoridad eclesiástica".
A propósito de la
formación de los fieles:
"703, § 1 - El clero
(...) y todas las asociaciones y obras de apostolado se
empeñen en formar en los fieles una recta conciencia acerca
del uso de los medios audiovisivos. A esta finalidad se
organicen jornadas de propaganda y cursos de predicación, que
podrán concluirse con una función religiosa y la pública
promesa de abstenerse de todo espectáculo inmoral".
10. CONCILIO
ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Sacrosanctum Concilium
sobre la sagrada liturgia (4 Dic. 1963: A.A.S. 56 [1964],
105). Trata de las transmisiones radio-televisivas de las
funciones sagradas:
"20 - Las
transmisiones radiofónicas y televisivas de las funciones
sagradas, especialmente si se trata de la celebración de la
Misa, sean hechas con discreción y decoro, bajo la dirección y
garantía de persona competente, destinada a tal oficio por los
Obispos".
11.CONCILIO
ECUMÉNICO VATICANO II, decreto Inter mirifica sobre los
instrumentos de la comunicación social (4 Dic. 1963: A.A.S. 56
[1964], 145). Fija las tareas pastorales de la Iglesia
respecto al uso de los mass media (nn. 3 Y 13); trata
de la preparación teórica y práctica de todos los receptores (nn.
9 y 16) y de los operadores de los mismos con finalidades
pastorales (n. 15); por último, trata de la Jornada Mundial
como ocasión para sensibilizar a los fieles (n. 18):
"3 - La Iglesia
Católica (...) considera que forma parte de su misión predicar
a los hombres con ayuda de los medios de comunicación social
el mensaje de salvación y enseñarles el recto uso de estos
medios. A la Iglesia, pues, corresponde el derecho originario
de usar y de poseer toda clase de medios de este orden, en
cuanto son necesarios o útiles para la educación cristiana y
para toda su obra de salvación de las alnas; y corresponde a
los sagrados Pastores la tarea de instruir y de gobernar a los
fieles de modo que éstos, sirviéndose de dichos medios,
atiendan a la perfección y salvación de sí mismos y de toda la
familia humana (...).
13 - (...)
Esfuércense todos los hijos de la Iglesia para que los medios
de comunicación social se utilicen eficazmente (...) en las
múltiples obras de apostolado (...) anticipándose a las
iniciativas dañinas, especialmente en aquellas regiones en las
que el progreso moral y religioso reclama mayor diligencia.
Apresúrense, pues, los sagrados Pastores a cumplir en este
campo su misión, íntimamente ligada a su deber ordinario de
predicar (...).
9 - Particulares
deberes obligan a todos los receptores (...) que, por
particular y libre elección, reciben las informaciones
difundidas por estos medios. Pues la recta elección exige que
aquellos favorezcan plenamente todo lo que sobresale en virtud,
ciencia y arte; y eviten, en cambio, todo lo que pueda ser
causa u ocasión de daño espiritual para ellos (...). Para que
puedan con mayor facilidad oponerse a las sugerencias malas y
favorecer de lleno las buenas, cuiden de formar y dirigir su
conciencia con ayudas adecuadas.
16 - El recto uso de
los medios de comunicación social, que están al alcance de
usuarios diferentes por la edad y la cultura, requiere una
formación y una experiencia adecuada y proporcionada de los
mismos. Por ello deben fomentarse, multiplicarse y encuazarse,
según los principios de la moral cristiana, las iniciativas
aptas para conseguir este fin--sobre todo si se destinan a los
jóvenes--en las escuelas católicas de todo grado, en los
seminarios (...). Para realizar esto con mayor rapidez, la
exposición y explicación de la doctrina y de la disciplina
católicas en la materia deben enseñarse en el catecismo.
15 - (...) han de
formarse sin demora sacerdotes, religiosos y también laicos
que posean la debida pericia en el manejo de estos medios para
los fines de apostolado.
18 - (...) debe
celebrarse cada año en todas las Diócesis (...) una "Jornada"
en la cual se enseñe a los fieles las obligaciones que tienen
en esta materia ".
12. S.
CONGREGACION DE SEMINARIOS, Normas para los rectores de
Seminarios de Italia (10 Junio 1964):
" 1 - La atención
concedida por el Concilio Vaticano II a los instrumentos de la
comunicación social, que culminó después en el decreto
conciliar Inter mirifica, no puede dejar de estimular a
cuantos tienen la responsabilidad de formar a los futuros
ministros, para encaminarlos a una más adecuada evaluación de
dichos instrumentos y a su ilustrada utilización pastoral.
2 - Sepan, por otro
lado, que ya desde algunos años, se ha difundido cada vez más
el uso de proyectar algunas películas y de consentir la visión
de algunas transmisiones televisivas a los alumnos de los
Seminarios, especialmente de las clases superiores, con
sucesiva discusión, intentando con esto ofrecer a los
seminaristas una ayuda que valga para hacerlos apreciar
rectamente los audiovisivos en general y para habituarlos, en
particular, a la crítica estético-moral de cada representación.
3 - Mientras
auspiciamos que (...) se profundice la sensibilidad del clero,
especialmente joven, hacia los instrumentos de tan fácil, y a
veces decisiva, incidencia social; y mientras aprobamos en
general las iniciativas ya en acto en los institutos de
formación eclesiástica, no podemos dejar de recordar a los
responsables que las mismas deberían ser reguladas según las
normas de este Sagrado Dicasterio (...).
4 - A este respecto,
nos parece superflua toda palabra que quiera relevar la
delicadeza de conciencia y la particular sensibilidad de quien
se está preparando para ser un homo Dei (2 Tim 4, 17) ante el
mundo, y la consiguiente inconveniencia de que los alumnos del
santuario sean admitidos a representaciones cinematográficas o
televisivas, aunque sean de alto nivel artístico. Deseamos
significar a quien corresponda que los criterios de selección
para este especial tipo de espectadores deberán ser mucho más
atentos y rigurosos de los adoptados para los simples fieles,
si no queremos que el germen del naturalismo ataque, quizá
irreparablemente, a cuantos son llamados a ser, por singular
privilegio, dispensatores mysteriorum Dei (1 Cor
4, 2) y boni dispensatores gratiae (Pt 4, 10).
5 - (...) 4) Todo
espectáculo esté siempre seguido por una oportuna discusión
crítica guiada por un sacerdote convenientemente preparado, y
de probada espiritualidad.
5) El rector, de
acuerdo con el Exc.mo Ordinario del lugar, provea a la
específica formación de dicho sacerdote y, más aun,
facilitándole en lo posible la participación en cursos de
perfeccionamiento (...) y dotando la biblioteca de los
profesores de las principales obras de crítica cinematográfica
(...) ".
13.PABLO VI, Discurso al Primer Congreso de la A.C.E.C. (7 Julio 1964)
sobre el conocimiento del magisterio eclesiástico:
" 4 - (...) El
magisterio eclesiástico ha publicado una serie de documentos
(...). Precisamente estos documentos nos aconsejan daros a
vosotros (...) una primera recomendación: procurad conocer
bien tales documentos, procurad saber bien el pensamiento de
la Iglesia sobre cuanto se refiere a vuestra actividad; no os
desagrade anteponer a las teorías de los maestros profanos, a
las ideas de moda de los artistas, de los críticos, de la
opinión pública, las enseñanzas tan meditadas, tan autorizadas,
tan humanas del magisterio eclesiástico. Nuestra doctrina,
también en este campo, donde los fenómenos están en continua
evolución y las opiniones son cada día nuevas y volubles, no
es una cadena molesta que frena nuestro paso en el seguimiento
de hechos e ideas en rápido movimiento, sino un apoyo seguro
para no quedar sumergidos, un criterio de juicio que nos ayuda
a comprenderlo todo, a juzgarlo todo y clasificarlo rectamente,
es fuente de pensamiento y de experiencia, que habilita a
quien la posee a dominar el campo con autoridad, con honor,
con capacidad de guía, de comprensión y de ayuda. Es un título
de madurez, podríamos decir:ut iam non simus parvuli *uctuantes
et circumferamur omni vento doctrinae (Ef 4, 14) ".
14.CONCILIO
VATICANO II, decreto Christus Dominus sobre el oficio
pastoral de los Obispos en la Iglesia (26 Oct. 1965: A.A.S. 58
[1966], 673), sobre el uso de los mass media por parte
de los Obispos, en el Capítulo II: Los Obispos y las
Iglesias particulares:
13 - Esfuércense en
aprovechar (...) para anunciar la doctrina cristiana (...) la
difusión de la misma en públicas declaraciones (...) por medio
de la prensa y de los varios medios de comunicación social, de
que es menester usar a todo trance para anunciar el Evangelio
de Cristo ".
15.PABLO VI,
Carta apostólica Ecclesiae Sanctae para la aplicación
de algunos decretos del Concilio Vaticano II (6 Agosto 1966:
A.A.S. 58 [1966], 757), a propósito del n. 16 del Christus
Dominus y del n. 19 del Presbyterorum ordinis
dispone:
" 7 - Cuiden los
Obispos, individualmente o en común, que todos los sacerdotes,
incluso los dedicados al ministerio, lleven a cabo un curso de
pastoral durante un año, inmediatamente después de su
ordenación, y asistan, en tiempo prefijado, a otras clases que
les brinden la oportunidad para un conocimiento más completo
de la pastoral, de la teología, de la moral y de la liturgia
(...) ".
16.PABLO VI,
Carta encíclica Sacerdotalis caelibatus (24 Junio 1967:
A.A.S. 59 [1967], 657). Los textos están tomados de la Segunda
Parte de la Encíclica, donde se indican los medios para vivir
serenamente la vida de castidad perfecta:
" 60 - (...) La
dificultad y los problemas que hacen a algunos penosa, o
incluso imposible la observancia del celibato, derivan no
raras veces de una formación sacerdotal que, por los profundos
cambios de estos últimos tiempos, ya no resulta del todo
adecuada para formar una personalidad digna de un hombre de
Dios (1 Tim 6, 11).
65 - Una vez
comprobada la idoneidad del sujeto (...) se debe procurar el
progresivo desarrollo de su personalidad, con la educación
(...) intelectual y moral ordenada al control y al dominio
personal de los instintos, de los sentimientos y de las
pasiones.
70 - Los jóvenes
deberán convencerse de que no pueden recorrer su difícil
camino sin una ascesis particular, superior a la exigida a
todos los otros fieles y propia de los aspirantes al
sacerdocio. Una ascesis severa (...), que consista en un
meditado y asiduo ejercicio de aquellas virtudes que hacen de
un hombre un sacerdote (...) prudencia y justicia, fortaleza y
templanza (...) castidad como perseverante conquista,
armonizada con todas las otras virtudes naturales y
sobrenaturales (...). De esta manera, el aspirante al
sacerdocio conseguirá, con el auxilio de la gracia divina, una
personalidad equilibrada, fuerte y madura (...).
77 - Justamente
celoso de la propia e íntegra donación al Señor, sepa el
sacerdote defenderse de aquellas inclinaciones del sentimiento
que ponen en juego una afectividad no suficientemente
iluminada y guiada por el espíritu, y guárdese bien de buscar
justificaciones espirituales y apostólicas a las que, en
realidad, son peligrosas propensiones del corazón ".
17. S.
CONGREGACION PARA LA EDUCACION CATOLICA, Carta circularI
seminari minori (23 Mayo 1968: Enchiridion Vaticanum,
III, P. 161):
" La institución
tiene una finalidad bien precisa: favorecer los gérmenes de
vocación. De allí surgen la obligación de un régimen en
armonía con la edad y las edades, un contacto más estrecho con
la realidad de la propia familia, de la parroquia, de las
organizaciones juveniles. Para tal fin deben ser usados los
medios de comunicación social siguiendo las indicaciones de la
prudencia educativa ".
18.S.
CONGREGACION PARA LA EDUCACION CATOLICA, Ratio fundamentalis
institutionis sacerdotalis (19 Marzo 1985). Además de las
dos referencias explícitas a los mass media de los n.
68 Y 69, abundan las indicaciones más o menos relacionadas con
los mismos. De los cinco números aquí reportados, el n. 4
pertenece a la Introducción; los nn. 67, 68 Y 69 forman
parte del Capítulo X y se refieren a aspectos pastorales y
didácticos; el n. 89 del Cap. XIV trata de la formación al
juicio crítico:
4 - El ministerio
sacerdotal (...) se ejerce hoy en una situación completamente
nueva, que se manifiesta en las nuevas necesidades de los
hombres y en la naturaleza de ]a actual cultura civil (...).
Han de tenerse presentes constantemente estas facetas de la
cultura de nuestro tiempo, ya que es necesario que las tenga
en cuenta la vida y la acción del sacerdote y también la
capacitación para su misión. Los jóvenes que en la actualidad
ingresan en el Seminario comparten esta situación de la
sociedad a través de los diversos medios de comunicación
social y su espíritu se ve afectado por la problemática
referente a la religión y, sobre todo, a la acción y vida del
sacerdote.
67 - Enséñeseles
también el modo apropiado de dirigirse a los hombres de
nuestro tiempo, como el arte de hablar y de escribir (...)
absolutamente necesaria para el sacerdote.
68 - Dado que en la
cultura de hoy, los hombres se forman y mueven, no tanto por
libros y profesores, cuanto, cada día con más amplitud, por
los medios audiovisuales, es en sumo grado necesario que los
sacerdotes estén capacitados para utilizarlos y utilizarlos
bien, sin adoptar una postura pasiva ante ellos, sino estando
siempre preparados para enjuiciarlos. Esto no puede
conseguirse si en el Seminario no se educan por medio de
hombres preparados o de experimentos orientados a este fin y
llevados a cabo con prudencia y moderación, acompañados de una
formación teórica y práctica, de forma que puedan valerse por
sí mismos y formar a los fieles en lo referente a estos medios,
y utilizarlos eficazmente en el apostolado.
69 - Iníciese a los
alumnos, ya desde los primeros años del Seminario, y más
intensamente a medida que avanzan en edad y formación, en las
necesidades de la vida social, especialmente en las de su
propia nación, para que aprendan a conocer los problemas y
controversias sociales, a penetrar su naturaleza, sus
relaciones mutuas, sus dificultades y consecuencias a partir
de las materias que estudian, del trato con los hombres y las
cosas, y de los acontecimientos de todos los días, y a buscar
y sondear con equidad y justicia sus soluciones a la luz de la
ley natural y de los preceptos evangélicos.
89 - Los alumnos
aprendan a proceder críticamente en el juicio de la cultura de
hoy y en la lectura de los autores, reteniendo lo admisible y
rechazando lo inadmisible. A esto puede contribuir muy
eficazmente la lectura en común con los profesores de libros y
revistas, a la que siga una discusión crítica ".
19. S.
CONGREGACION PARA EL CLERO, Directorio catequístico general
(11 Abril 1971: A.A.S. 64 [1972], 97):
123 - (...) Es tarea
de la catequesis educar a los cristianos a discernir la
naturaleza y el valor de lo que es propuesto a través de los
mass media. Es evidente que esto presupone un
conocimiento técnico del lenguaje de tales medios ".
20.
SECRETARIADO PARA LA UNION DE LOS CRISTIANOS, Directorio
ecuménico. Parte II:El ecumenismo en la enseñanza
superior (16 Abril 1970: Enchiridion Vaticanum, II,
1976, 1044):
" 92-13 - (...)
Mientras la formación común o sistemática debe ser impartida
por profesores católicos, especialmente en materias de
exégesis, teología dogmática y moral, los alumnos católicos
pueden frecuentar las escuelas que enseñan las disciplinas
prácticas, como las lenguas bíblicas, los medios de
comunicación social, la sociologia religiosa en cuanto esta
nueva ciencia se aplica a la observación de los hechos (...).
Establecer todo esto corresponde a los superiores, sentido el
parecer de los alumnos, según el reglamento del seminario y
las normas dadas por el Ordinario que tiene jurisdicción sobre
él ".
21. PABLO VI, Carta apostólica Octogesimo adveniens, al Card.
Maurizio Roy, Presidente del Consejo para los Laicos y
de la Pontificia Comisión Iustitia et Pax en el 80º
aniversario de la encíclica Rerum novarum (1891-1971)
(14 Mayo 1971: A.A.S. 63 [1971], 415). Trata de los influjos
psico-sociales de losmass media:
" 20 - Entre los
principales cambios de nuestro tiempo, no olvidemos la
importancia siempre creciente de los instrumentos de la
comunicación social y su influjo sobre la transformación de la
mentalidad, de los conocimientos, de las organizaciones
humanas y de la misma sociedad (...). ¨Cómo, entonces, no
preguntarse sobre los detentores reales de este poder, sobre
las finalidades que ellos persiguen y sobre los medios puestos
en ejecución; en fin, sobre la repercusión de su acción
respecto al ejercicio de las libertades individuales, tanto en
el sector político e ideológico, como en la vida social,
económica y cultural?".
22. PONTIFICIA
COMISION PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES, Instrucción
Pastoral Communio et Progressio, para la aplicación del
decreto conciliar Inter mirifica (23 Mayo 1971: A.A.S.
63 [1971], 593). Trata la formación pastoral en general (n.
64), luego, en particular, de la educación de los receptores (nn.
15, 65-66, 69 Y 107), de la educación de los colaboradores en
los mass media (n. 106), de la correspondiente
enseñanza en la moral y la catequesis (n. 108), y del aporte
del clero y de su formación especííica (n. 110 y 111):
64 - Urge, ante todo,
una formación que inculque profundamente los principios que
han de regir el uso de ]os medios de comunicación social;
principios que a todos afectan (...). Esta formación debe
incluir unos principios claros y concretos sobre la peculiar
naturaleza de cada uno de los instrumentos de comunicación
social, sobre su situación, uso y recta aplicación, teniendo
especialmente en cuenta el hombte y la sociedad.
15 - (...) No debe,
pues, omitirse esfuerzo alguno para que los "receptores " (esto
es: los que se benefician de lo que leen, oyen y ven) se
capaciten para interpretar exactamente cuanto les suministran
estos instrumentos, y para beneficiarse lo más posible y poder
participar activamente en la vida social; sólo así estos
instrumentos conseguirán su plena eficacia.
65 - Los usuarios
necesitan una instrucción básica, para poder sacar de los
medios de comunicación social el mayor provecho posible, no
sólo con miras personales, sino para poder ser capaces de
participar en el intercambio y diálogo social y en la
colaboración de los miembros de la comunidad y poder encontrar
los más adecuados caminos para realizar la justicia
internacional, logrando la superación de las estridentes
diferencias entre los pueblos ricos y los subdesarrollados.
66 - Por lo cual, los
usuarios necesitan una formación puesta al día y adaptada,
suficiente y accesible. Los más competentes deben ayudar a
esta formación continuada por medio de conferencias, círculos,
aforos", reuniones y cursos de renovación.
69 - Esta formación
se ha de desarrollar en las mismas escuelas con un método y
sistema determinados, para que según sus distintos niveles,
los alumnos lleguen gradualmente al conocimiento y aplicación
de los principios, y a la lectura e interpretación de las
obras modernas. En los planes de estudio, debe tener un puesto
esta enseñanza que será después desarrollada en reuniones y
ejercicios prácticos dirigidos por expertos.
67 - Nunca será
demasiado pronto para inculcar en los jóvenes el criterio y
sentido artístico y la conciencia de la propia responsabilidad
moral en la selección de las publicaciones, películas y
emisiones de televisión (...).
107 - La Iglesia
juzga como urgentemente necesario el proporcionar formación
cristiana a los mismos receptores (...). En efecto, los
receptores bien formados serán capaces de tomar parte en el
diálogo promovido por los medios de comunicación y sabrán a la
vez pedirles comunicaciones más dignas y de más elevada
calidad. Las escuelas e instituciones católicas tienen que
cumplir su importante papel en este campo. En estos centros se
ha de intentar no sólo formar buenos lectores, oyentes y
espectadores, sino además hombres poseedores de ese "lenguaje
total" que usan los medios de comunicación.
106 - Se invita a los
Obispos, sacerdotes, religiosos y seglares y a cuantos de
cualquier manera representan a la Iglesia, a que colaboren
cada vez más en las publicaciones y a que intervengan en las
emisiones de radio, televisión, y en el cine. Esta acción,
para la cual deben ser invitados y estimulados constantemente,
puede dar resultados sorprendentes. Pero la naturaleza misma
de los instrumentos de comunicación exige de cuantos los
utilizan, escribiendo, hablando o actuando, que estén
perfectamente capacitados. Por eso los organismos nacionales y
las instituciones creadas para este fin, han de cuidar que
cuantos usen estos medios estén preparados a fondo y
oportunamente.
108 - Los temas y
cuestiones referentes a la comunicación social han de tener un
lugar en la enseñanza teológica, especialmente en la moral y
la pastoral, siempre que se aborden cuestiones relacionadas
con este tema, y en sus líneas fundamentales; y también, en
los libros de catequética. Esto se realizará más adecuadamente,
cuando los teólogos mismos hubieren investigado más profunda y
detalladamente las cuestiones que se indican en la parte
primera de esta Instrucción.
110 - Cada uno según
su función, Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y
también las organizaciones seglares han de colaborar en la
formación cristiana en este campo, y con una visión social.
Por ello, es necesario esten al corriente e informados de los
progresos recientes. Esto impone un contacto directo y cierta
familiaridad con los medios de comunicación social. Asimismo,
todos ellos, a una con los profesionales, estudiarán los
problemas de la comunicación social y cambiarán entre sí
experiencias y criterios.
111 - Para que no
estén completamente alejados de las realidades de la vida y
asuman sin preparación la tarea apostólica, los futuros
sacerdotes y los religiosos y religiosas, durante su formación
en Seminarios y Colegios, han de estudiar la influencia de
estos medios de comunicación sobre la sociedad humana y
aprender su uso técnico. Esta preparación es parte de su
formación integral; ya que es una condición imprescindible
para ejercer un apostolado eficaz en una comunidad humana cada
día más afectada por estos medios. Por ello es necesario que
los sacerdotes, los religiosos y religiosas conozcan cómo
nacen las opiniones y criterios, y así puedan adaptarse a las
circunstancias del hombre actual, ya que la Palabra de Dios se
proclama al hombre de hoy y estos medios prestan un efica*
apoyo a esta proclamación. Los alumnos que muestren una
especial inclinación y capacidad en el uso de estos medios
deben ser preparados más específicamente".
23. S.
CONGREGACION PARA LA EDUCACION CATOLICA: Orientaciones para
la Educación en el Celibato Sacerdotal: en ejecución de la
encíclica de PABLO VI Sacerdotalis caelibatus (11 Abril
1974: Enchiridion Vaticanum, V, 1979, p. 188). En la
parte IV, sobre la Función Educativa del Seminario, el
último parágrafo, que citamos aquí, trata sobre la Función
de los medios de la comunicación social:
" 89 - Los medios de
comunicación social tienen un papel importante en la formación
del hombre de hoy, y también del sacerdote, y no son extraños
al problema de la formación en orden a la castidad perfecta,
ya que hoy se emplean al servicio de la sexualidad. El
problema, pues, atañe al aspecto personal del sacerdote que,
quiéralo o no, usará estos medios y estará sujeto a su influjo;
atañe también al aspecto pastoral del sacerdote, que, como
pastor, sabe que estos instrumentos contribuyen a informar,
formaI y madurar en sentido social a sus fieles, y que él debe
estar en condiciones de ayudarles, ya sacando provecho de
estos nuevos recursos, ya poniéndose en guardia contra lo que
pudiera tener de nocivo su influjo (cfr. CONC. VAT. II Decr.
Inter mirifica, repetidamente; PONT. COM. PARA LAS
COMUNICACIONES SOCIALES, Instruc. past. Communio et
progressio, repetidamente).
Conviene que los
aspirantes al sacerdocio sean iniciados en el uso de los
medios de comunicación social, no sólo para la propia
formación, sino como verdadera preparación para el apostolado
y se les ejercite en el arte de comunicar, de palabra y por
escrito, el pensamiento a sus contemporáneos de manera
adaptada a la mentalidad moderna.
Se trata
evidentemente de un problema de enorme amplitud y gravedad, si
se tiene presente el verdadero estado de la prensa actual y la
difusión y el impacto de la radio y la televisión. El ambiente
exterior e interior de una comunidad seminarística depende
estrechamente del uso de estos medios, que influyen
ampliamente en la formación o deformación de los aspirantes al
sacerdocio.
El problema
pedagógico de los medios de comunicación social no puede
reducirse solamente a una reglamentación disciplinar sobre el
uso de los mismos. Es, sobre todo, un problema de educación
positiva, de reflexión sobre el fenómeno social en el que
estamos inmersos; problema de preparación y de cultura de
maestros capaces de atender bien a este aspecto de la
formación. Se trata no sólo de limitar los daños de un
instrumento que puede ser peligroso, sino también de formar
hombres adaptados a vivir responsablemente en lo concreto de
la realidad diaria ".
24. PABLO VI,
Mensaje para la VIII Jornada Mundial de los mass media
(16 Mayo 1974: L'Osservatore Romano, 17 Mayo 1974)
sobre el tema Los mass media y la evangelización del mundo
contemporáneo:
" 10 - Nuestra
atención es atraída por la búsqueda de una renovación de los
métodos de apostolado, aplicando los nuevos instrumentos
audiovisuales y de prensa en la catequesis, en la multiforme
obra educativa, en la presentación de la vida de la Iglesia,
de su liturgia, de sus finalidades, pero, sobre todo, del
testimonio de fe y de caridad que la anima y renueva.
11 - Por último, debe
considerarse el recurso a los instrumentos de la comunicación
social para alcanzar los países, los ambientes, las personas a
las cuales el apostolado de la palabra no puede llegar
directamente a causa de particulares situaciones, por escasez
de ministros, o porque la Iglesia no puede ejercitar
libremente su misión ".
25. PABLO VI,
Alocución (22 Junio 1974: L'Osservatore Romano, 23
Junio 1974) sobre las tareas propias del sacerdote:
"17 - (...) Como
Jesús, como los Apóstoles, los sacerdotes están al servicio
total de Dios y del hombre: esta es su destinación. He ahí,
entonces, el deber de su formación, que les atañe en un
continuo "crescendo". Formación espiritual (...);
formación pastoral, buscando y preguntándose, a la luz
de los documentos del Vaticano II, cómo servir más efícazmente
al mundo en el cual están llamados a vivir y a operar en el
nombre de Cristo; formación doctrinal, radicada en la
fe y adaptada a los tiempos, que los ayude a comprender mejor
el mundo, en un estudio no sólo fenomenológico, sino nutrido
por la linfa vital de la Revelación y de la Tradición, para
tener un pensamiento robusto y ser así la levadura en la masa
y llevar al mundo la luz de Cristo ".
26. PABLO VI, Discurso a la Primera Congregación General del Sínodo de los
Obispos 1974 sobre la Evangelización (27 Sept. 1974:
A.A.S. 66 [1974], 563):
" (...) Es necesario
no olvidar las inmensas posibilidades, un tiempo impensadas,
que ofrece el mundo de hoy sobre las sendas de aquellos que,
en nombre de Cristo, traen el anuncio del bien (Rom 10,
15). En efecto, ¨quién puede decir cuán vastos horizontes
hayan abierto los instrumentos de comunicación social a la
difusión universal y simultánea de la Palabra de salvación?
(...). De aquí la necesidad de concebir hoy día la actividad
de evangelización de manera que se abra a las necesidades de
nuestro tiempo, respecto a los métodos, a las iniciativas, a
la coordinación y a la formación de los operarios evangélicos
".
27. SINODO DE
LOS OBISPOS 1974 sobre la Evangelización, Declaración
Sinodal In Spiritu Sancto (25 Octubre 1974:
Enchiridion Vaticanum, V, 1979, n. 619):
" 9 - (...) La
comunicación del Evangelio (...) está determinada por varios
elementos profundamente relacionados con los mismos auditores
de la Palabra: sus necesidades y deseos, la manera de hablar,
de sentir, de pensar, de juzgar, de entrar en relación con los
demás etc. (...). Además, el progreso de los instrumentos de
la comunicación social ha abierto nuevas vías a la
evangelización, conformes a la manera de pensar y de actuar de
los hombres de hoy ".
28. PABLO VI,
Discurso de clausura del Sínodo de los Obispos 1974 sobre la
Evangelización (26 Octubre 1974: A.A.S. 66 [1974],
635):
" (...) Por último,
este Sínodo ha sido fructuoso porque hoy está presente en la
Iglesia una conciencia ciertamente viva y una aguda voluntad
de obrar, que nos estimula a usar también todos aquellos
subsidios exteriores que nos ofrecen hoy día el arte, o los
hallazgos tecnológicos, para que con la predicación
divulguemos en todas partes la buena nueva ".
29.
SECRETARIADO PARA LA UNION DE LOS CRISTIANOS, Orientaciones
y Sugerencias para la aplicación de la Declaración
Conciliar Nostra aetate (1 DiC. 1974: A.A.S. 67 [1975],
73). Sobre la formación de los educadores:
" La información
sobre estas cuestiones debe interesar a todos los niveles de
enseñanza y de educación del cristiano. Entre los medios de
información, una particular importancia revisten (...) los
medios de comunicación social (prensa, radio, cine, televisión).
El uso eficaz de tales medios presupone una específica
formación de los maestros y de los educadores en las escuelas,
como también en los seminarios y en las universidades ".
30.SECRETARIA
DE ESTADO, Carta al Presidente de la O.C.I.C., Lucien Labelle
(4 Abril 1975):
" (...) el clero y
los responsables laicos deben sentirse estimulados a
sensibilizar al mundo del cine en los valores verdaderamente
humanos y evangélicos, contra las ideologías adversas, y a
hacer más eficaces las instituciones eclesiales que coordinan
este apostolado ".
31. PABLO VI, Exhortación Apostólica Evangeli nuntiandi, sobre la
evangelización del mundo moderno (8 DiC. 1975: A.A.S. 68
[1976], 5). Los textos tratan de la adaptación y fidelidad del
lenguaje a las condiciones locales, y de la preparación de los
evangelizadores:
" 63 - Las Iglesias
particulares (...) tienen la función de asimilar lo esencial
del mensaje evangélico, de trasvasarlo, sin la menor traición
a su verdad esencial, al lenguaje que esos hombres comprenden,
y, después, de anunciarlo en ese mismo lenguaje. Dicho
trasvase hay que hacerlo (...) en el campo de las expresiones
litúrgicas, pero también a través de la catequesis, la
formulación teológica, las estructuras eclesiales secundarias,
los ministerios. El lenguaje debe entenderse aquí no tanto a
nivel semántico o literario cuanto al que podría llamarse
antropológico y cultural.
73 - Para los agentes
de la evangelización se hace necesaria una seria preparación.
Tanto más para quienes se consagran al ministerio de la
Palabra. Animados por la convicción, cada vez mayor, de la
grandeza y riqueza de la Palabra de Dios, quienes tienen la
misión de transmitir deben prestar gran atención a la dignidad,
a la precisión y a la adaptación del lenguaje. Todo el mundo
sabe que el arte de hablar reviste hoy día una grandísima
importancia. ¨Cómo podrían descuidarla los predicadores y los
catequistas? Deseamos vivamente que en cada Iglesia particular
los Obispos vigilen por la adecuada formación de todos los
ministros de la Palabra. Esta preparación, llevada a cabo con
seriedad, aumentará en ellos la seguridad indispensable y
también el entusiasmo para anunciar hoy dia a Cristo ".
32. SINODO DE
LOS OBISPOS 1977, sobre la Catequesis hoy. XX de las
Propositiones, leída en la XV Congregación General, del 21
Octubre 1977, y aprobada en la XVI, del sucesivo 22 Octubre:
" Los instrumentos de
comunicación social hodiernos ofrecen a la catequesis una
oportunidad de la cual no se puede prescindir (...). Un número
enorme de cristianos sufre el influjo de tales instrumentos,
sin estar preparados para reaccionar con espíritu crítico.
Estos instrumentos, especialmente la radio y la televisión,
son los únicos capaces de alcanzar ambientes y personas
incluso distantes, emarginados o en cualquier modo impedidos
en la libertad religiosa de participar en la vida de la
Iglesia.
Grande es también el
peso de estos instrumentos en la formación de la opinión
pública; la catequesis debe usarlos de manera recta y eficaz,
educando a los cristianos a usarlos con sentido crítico a lSn
de neutralizar los efectos nocivos (...). Se continue la
preparación de personal idóneo, en el respecto religioso y
técnico, que se dedique eficazmente a este género de
apostolado ".
33. PABLO VI,
Mensaje para la XII Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales, sobre el tema Expectativas, derechos y deberes de
los receptores (23 Abril 1978: A.A.S. 70 [1978], 341): "
(...) si es verdad que el futuro de la familia humana depende
en gran medida del uso que sabrá hacer de los propios medios
de comunicación, es necesario reservar a la formación de los
receptores una consideración prioritaria, tanto en el ámbito
del ministerio pastoral, como, en general, en la obra
educativa.
La primera educación
en este campo debe tener lugar en el interior de la familia
(...). Debe continuar, luego, en la escuela. El Concilio
Ecuménico Vaticano II hace de ella una obligación específica
para escuela católica de todo grado (cfr. Decr. Inter
mirifica, n. 16) y para las asociaciones de inspiración
cristiana y de carácter educativo, agregando en particular:
"Para realizar esto con mayor rapidez, la exposición y
explicación de la doctrina y de la disciplina católicas en la
materia deben enseñarse en el catecismo7 (ibid . ). Los
maestros no deben olvidar que su actividad pedagógica se
desarrolla en un contexto en el cual tantas transmisiones y
tantos espectáculos que afectan a la fe y a los principios
morales alcanzan diariamente a sus alumnos, que necesitan, por
tanto, continuas e claras explicaciones o rectificaciones ".
34. JUAN PABLO
I, Discurso al clero romano después de su elección (7 Sept.
1978: L'Osservatore Romano, 1 Octubre 1978):
" 4 - La "gran"
disciplina exige un clima adecuado. Y en primer lugar, el
recogimiento (...). En torno a nosotros hay un continuo
movimiento y hablar de personas, de diarios, de radio y
televisión. Con medida y disciplina sacerdotal debemos decir:
"Más allá de ciertos límites, para mí, que soy sacerdote del
Señor, vosotros no existís; yo debo procurarme un poco de
silencio para mi alma; me alejo de vosotros para unirme a mi
Dios". Y sentir a su sacerdote habitualmente unido a Dios es,
hoy día, el deseo de muchos buenos fieles ".
35. JUAN PABLO
II, Discurso a los dirigentes de la UNDA (25 Octubre 1978:
L'Osservatore Romano, 28 Octubre 1978), sobre la radio y
la televisión: " (...) instrumento de evangelización debe ser
un uso extremadamente competente y profesional de la radio, de
la televisión y de los medios audiovisuales (...): esto se
alcanza solamente con un profesionalismo que no admite
superficialidad ni improvisación ".
36. JUAN PABLO
II, Constitución Apostólica Sapientia Christiana sobre
los estudios en las Universidades y Facultades eclesiásticas
(29 Abril 1979: A.A.S. 71 [1979], 469). En la Parte I:
Normas comunes, el Título VIII: Cuestiones Didácticas,
dice:
" Art. 55. § 1. La Facultad debe disponer además de medios técnicos,
audiovisuales, etc., que sirvan de ayuda para la enseñanza.
§ 2. En correspondencia con la naturaleza y finalidad peculiares de la
Universidad o Facultad haya también institutos de
investigación y laboratorios científicos, así como otros
medios necesarios para conseguir el fin que les es propio.
37. S.
CONGREGACION PARA LA EDUCACION CATOLICA, Instrucción In
ecclesiasticam futurorum, sobre la formación litúrgica en
los Seminarios (3 Junio 1979: Enchiridion Vaticanum,
VI, 1980, P. 1044). En la Parte II: La enseñanza de la
Sagrada Liturgia en los Seminarios, en el n. 58 dice:
" 58 - Es además
particularmente necesario que los alumnos reciban lecciones
sobre el arte de hablar y de expresarse con gestos, así como
acerca del uso de los instrumentos de comunicación social. En
la celebración litúrgica, en efecto, es de la máxima
importancia que los fieles comprendan no sólo lo que el
sacerdote dice o recita, sea que se trate de la homilía o del
rezo de oraciones y plegarias, sino también aquellas
realidades que el sacerdote debe expresar con gestos y
acciones. Esta formación reviste tan grande importancia en la
liturgia renovada, que merece un cuidado especial ".
38. JUAN PABLO
II, Exhortación Apostólica Catechesi tradendae sobre la
catequesis en nuestro tiempo (16 Octubre 1979: A.A.S. 71
[1979], 1277):
" 46 - Desde la
enseñanza oral de los Apóstoles a las cartas que circulaban
entre las Iglesias y hasta los medios más modernos, la
catequesis no ha cesado de buscar los métodos y los medios más
apropiados a su misión, con la participación activa de las
comunidades, bajo impulso de los Pastores. Este esfuerzo debe
continuar.
Me vienen
espontáneamente al pensamiento las grandes posibilidades que
ofrecen los medios de comunicación social y los medios de
comunicación de grupos: televisión, radio, prensa, discos,
cintas grabadas, todo lo audiovisual. Los esfuerzos realizados
en estos campos son de tal alcance que pueden alimentar las
más grandes esperanzas. La experiencia demuestra, por ejemplo,
la resonancia de una enseñanza radiofónica o televisiva,
cuando sabe unir una apreciable expresión estética con una
rigurosa fidelidad al Magisterio. La Iglesia tiene hoy muchas
ocasiones de tratar tales problemas --incluidas las jornadas
de los medios de comunicación social--, sin que sea necesario
extenderse aquí sobre ello, no obstante su capital importancia
".
39. S.
CONGREGACION PARA LA EDUCACION CATOLICA, Carta Circular sobre
algunos aspectos más urgentes de la Formación Espiritual en
los Seminarios (6 Enero 1980: Enchiridion Vaticanum,
VII, 1982, P. 68). En la Parte II: Orientaciones, el n.
3: La palabra de la cruz: los " sacrificios espirituales ",
dice:
" (...) Un sacerdote
no puede verlo todo, o*rlo todo, decirlo todo, gustarlo todo
... El Seminario debe haberlo hecho capaz, en la libertad
interior, de sacrificio y de una disciplina personal
inteligente y sincera ".
40. S.
CONGREGACION PARA LOS SACRAMENTOS Y EL CULTO DIVINO, Decreto
Ordo lectionum missae sobre las lecturas de la Misa (21
Enero 1981: Enchiridion Vaticanum, VII, 1982, P. 922).
En el Capítulo II: La celebración de la Liturgia de la
Palabra, de la Parte I: La Palabra de Dios en la
Celebración de la Misa, el n. 34 dice:
" (...) Se debe velar
para que los lectores dispongan sobre el ambón de una
iluminación suficiente para la lectura del texto, y puedan
servirse, según la oportunidad, de los modernos instrumentos
técnicos para que los fieles los puedan cómodamente escuchar
".
41. CODEX IURIS CANONICI, Libreria Editrice Vaticana, 1983. Promulgado por
Juan Pablo II el 25 Enero 1983 con la Constitución Apostólica
Sacrae disciplinae leges, entrado en vigor el 27 de
Nov. del mismo año. De los nueve cánones que tratan de los
instrumentos de comunicación so |