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Spiritual Animation — Animación espiritual

Transforming Missionary Discipleship

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Disciples, missionaries, transformers. Three vocabularies that challenge us as Divine Word Missionaries, to go deeper in the process of renovation and transformation; always having as a source the Word of God. The word of God like a force that invites us to discipleship, attentive listening and contemplating the Word. The Word of God that sends us, impels us to become her bearers in a way where we go sharing our lives and our mission. The Word, which is also, the source of transformation in the measure that we let ourselves be transformed by her, and we transform the reality; with this strength that the same Word inspire.

One image that appears to be very important in this, is the image of the pupate; the worm that enters the cocoon of silk, made by itself, so that later it can transform itself in something completely different, a butterfly. It is a very unique being, different from all other of its species. I use this image to visualize us as disciples, trying to enter, immerse and deepen ourselves in the mystery of the incarnation, in the light of the Word of God and also from the reality in which we would like to be witnesses of the Gospel. We enter, therefore, in this pupate, not to enclose ourselves, but to immerse ourselves in the mystery of the Word, to contemplate it, and from it to contemplate the reality; so that from there, we would go out and offer all we are. Like the worm stays for some time in the pupate and later emerge from it as a completely transformed and new being. Also, so that we can make a difference in the environment where we are.

Therefore, we, once transformed by this Word, we can, in turn, become witnesses to this transforming force of the same Gospel wherever we move, where we share our lives and mission. In such a way that, in this world, which invites us to be absorbed and dispersed, we could, on the contrary, encourages us to go out of ourselves, and focus our actions. Let us, therefore, become contemplatives of the Word in action, to get our out of ourselves and at the same time that this going out of ourselves may become a focused and concrete action. In the world that also presents us with so many things that want to fill our lives. This invites us as missionaries of the Divine Word, to opt for a simple lifestyle, trying always to choose what is simple in life.

Finally, before a world that presents us with very few perspectives or ways of perceiving reality, this challenges us, the Missionaries of the Divine Word, to rejoice, enjoy, and celebrate the diversity of views and perspectives and so transform the world, having allowed ourselves first to be transformed by the same Word.

This pupate, which appeared to be a being in series, transforms to become a unique and one of its kind. Also, we the Divine Word Missionaries, being disciples missionaries transformers, we are converted by the strength of the Word, into unique beings, that have a special and a particular gift, to contribute to this world.

Fr. Marcelo Cattáneo, SVD

 

Discípulos Misioneros Transformadores

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Discípulos misioneros transformadores. Tres vocablos que, a nosotros, como Misioneros del Verbo Divino, nos desafían a ir cada vez más hondo en el proceso de renovación y transformación; siempre teniendo como fuente la Palabra de Dios. La Palabra de Dios como la fuerza que nos invita al discipulado, a la escucha atenta, a la contemplación de la palabra. La Palabra de Dios que nos envía, nos impulsa a ser portadores de Ella en el medio donde vamos compartiendo nuestra vida y nuestra misión. La Palabra, también, que es fuente de transformación en la medida que nosotros nos dejamos transformar por Ella, y transformamos la realidad; con esa fuerza que la misma Palabra nos impulsa.

Una imagen que me parece oportuna en esto, es la imagen de la crisálida; el gusano que entra en el capullo de seda, tejido por él mismo, para luego transformarse en algo totalmente nuevo, una mariposa. Es un ser único, distinto de cualquier otro de su especie. Uso esta imagen para vernos a nosotros como discípulos, tratando de entrar, adentrarnos, profundizar en el misterio de la encarnación, a la luz de la Palabra de Dios y también de la realidad desde la cual queremos ser testigos del evangelio. Entrar, entonces, en este capullo, no para encerrarnos, ensimismarnos, sino para profundizar en el misterio de la Palabra, contemplar la palabra, y desde la Palabra contemplar la realidad; para luego, desde allí, salir y ofrecer todo de nosotros, como lo hace este gusano que permanece un tiempo en el capullo y luego emerge de él como un ser totalmente transformado y nuevo. Y también para marcar una diferencia en el ambiente donde está.

Entonces nosotros, una vez transformados por esta Palabra, podemos a su vez ser testigos de esa fuerza transformadora del mismo evangelio en el medio donde nos movemos, donde compartimos nuestra vida y misión. De modo que, en este mundo que hoy nos desafía a ser ensimismados y dispersos, por el contrario, animémonos a descentrarnos de nosotros mismos y a focalizar nuestro accionar. Seamos, entonces, contemplativos en la acción, contemplativos de la Palabra para salir de nosotros mismos y al mismo tiempo que esa salida sea una salida focalizada, una salida de una acción concreta. Y también un mundo que nos presenta un montón de ofertas y cosas que quieren llenar nuestra vida. Nos invita a nosotros, Misioneros del Verbo Divino, a seguir optando por un estilo sencillo de vida, tratando de elegir, optar siempre por lo que es esencial a la vida. Por último, ante un mundo que se presenta desde unas pocas perspectivas o modos de ver la realidad, a nosotros, Misioneros del Verbo Divino, nos desafía a gozar, a disfrutar y a celebrar la diversidad de miradas, de perspectivas, y así transformar este mundo habiéndonos dejado transformar primero por la misma Palabra.

Esa crisálida, que parecía ser un ser en serie, se transforma en un ser único e irrepetible. También nosotros, como Misioneros del Verbo Divino, siendo discípulos misioneros transformadores, nos convertimos, desde la fuerza de la Palabra, en estos seres únicos, que tienen un don especial, particular para aportar a este mundo.

P. Marcelo Cattáneo, svd

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